Read PDF Poemas Para Cantar (Spanish Edition)

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His first act is to fill two chests with sand, and with the help of an emissary deceive two money lenders from Burgos into advancing him funds with which to buy provisions. From then on it is by the deeds of his sword that the Cid prospers. Successfully raiding and conquering Moorish villages and towns between Burgos and Zaragoza, he soon becomes famous and his followers increase in number.

The booty he wins ensures his survival, and although out of favour with Alfonso, he nevertheless sends the king generous portions of his spoils as proof of his loyalty. The capture of Valencia vv. Soon after, the king pardons him, returns his confiscated property and allows Ximena and her daughters to be reunited with him in Valencia. There, the Cid delights in showing his family the city which he has won for them. The Infantes soon show themselves to be cowardly, as well as vain and avaricious. Although they do apparently participate in the battle, no one can remember seeing them in the thick of the action.

In the middle of a forest, however, the two brothers strip their wives, beat them mercilessly with their belts and leave them for dead vv. When the Cid hears the news, he demands justice, reminding the king that it was he who authorised the marriage. Prose translation, with very useful introduction. Los que se detienen a contemplar las hierbas silvestres, las flores, y las conchas playeras,. Estos curiosos amigos, cada uno de los cuales emerge del que le ha precedido,. Hacia lo que no tiene fin, ni tuvo principio,. A no concebir tiempo, por lejano que sea, que no os sea dado vivir y preterizar,.

A considerar el universo mismo com o una ruta, una uni- versidad de rutas, de rutas para las almas migradoras. Desesperados, altivos, amorosos, enfermos, aceptados y rechazados por los hombres,. Un otro yo, un doble de cada cual es el que, a pasos furti- vos, ocultando y disimulando su ser,. En las casas de los hombres y de las mujeres, en la mesa, y en el lecho, por todos lados:. Respetuoso de las costumbres, mudo respecto de su per- sona,.

No podemos abandonar la conquista de la meta. Es segura, yo la he recorrido, mis pies la han probado cui- dadosamente:. Ni las interminables hileras de tus edificios, ni las naves de tus muelles,. Nada de eso. Amigos, un perpetuo cortejo de amigos, basta para que me sienta retribuido, pagado.

Una marcha en las filas con el enemigo que nos asedia, por una ruta desconocida. Atravesamos un bosque espeso en cuyas tinieblas se apaga el ruido de los pasos;. A su resplandor percibo vagamente grupos de formas hu- manas amontonadas de trecho en trecho, unas extendidas en el suelo, otras sobre los bancos de la iglesia;.

Unos acostados sobre las losas, otros sobre las tablas, y camillas;. Todo eso lo vuelvo a ver al releer este canto, reveo los cuerpos, aspiro aquel olor;. De pronto oigo fuera la voz de los jefes: Formar filas, for- mar filas;. Para ocupar mi puesto, y marchar, marchar siempre bajo la noche, en las filas que avanzan,. Le pido que se eleven las briznas de hierba de las palabras, de los actos, de los individuos,.

Los que siguen su camino, con el torso recto, que avanzan con libertad y autoridad, los que preceden en vez de seguir,. Aquellos a quienes anima una audacia indomable, cuya carne es fuerte y pura, limpia de manchas,. Lo que has adoptado, yo lo he adoptado! En paz he cantado la paz, pero ahora el tambor de guerra es mi instrumento,. La comida ha terminado, el fuego encendido a ras de tie- rra arde apenas,. Fatigados, los inmigrantes duermen envueltos en sus mantas,.

El mismo hombre, y la misma alma de siempre, las mis- mas aspiraciones de siempre, y la misma conformidad. Ahora, mientras me anegan los grandes pensamientos del espacio y de la eternidad, quiero elevarme a su altura,. Ahora me siento en contacto con las vidas de otros mun- dos, que acaso han llegado al mismo desarrollo que las vidas de la tierra.

En contacto con las vidas que aguardan la hora de igua- larnos, o con los que han sobrepujado las vidas de la tierra,. Inmortal, a lo largo de las edades, de las razas, de las re- giones,. La silenciosa espera, y que ahora van a manifestarse en este libro. Impregnado como ellas, pasivo, receptivo, silencioso como ellas,. El viento nocturno pasaba fresco y ligero;.

Velada de silencio, de ternura y de muerte, velada por ti, mi hijo y mi soldado,. Replegando cuidadosamente la manta por debajo de la ca- beza, y cuidadosamente bajo los pies,. No es que haya menester de su presencia para acordarme de mis amigos;. De modo que frecuentemente se me aparecen descarnados y desnudos,. Proyectando fuera de ella filamentos, filamentos, fila- mentos,.

Meditas sin cesar, te aventuras, buscas las esferas para unirlas,. Un joven que me quiere y yo estimo se aproxima en silencio, y viene a sentarse a mi lado, contento de estrechar mi mano,. Largo rato, en medio del ruido de las idas y venidas, de las libaciones, de los juramentos, de las chanzas,. A los Estados, o a cualquiera de entre ellos, o a una ciudad cualquiera de los Estados, le digo: Resiste mucho, obedece poco,. Una vez admitida la obediencia sin protesta, es la servi- dumbre total. Entre los escombros del mundo feudal y los esqueletos amontonados de los reyes,.

De ese antiguo osario que es la Europa entera de las mas- caradas hechas povlo,. O que el Capitolio de blanco domo rematado por una ma- jestuosa estatua,. Bella y terrible despojo—alojamiento de un alma—, alma ella misma;. Estancia de amor difunta, estancia de locura y de crimen, deshecha en polvo, triturada,. Sin embargo la victoria me parece segura, o casi segura al fin , teniendo el mundo por campo de batalla;. Guerra de vida y muerte, para el cuerpo y para el alma eterna,. Nuestro espantoso viaje ha ter- minado,. La nave ha salvado todos los escollos, hemos ganado el anhelado premio,.

Siguiendo con sus miradas la poderosa nave, la audaz y soberbia nave;. Es por ti que izan las banderas. Es por ti que suenan los clarines. Es hacia ti que se alzan sus clamores, que se vuelven sus almas y sus rostros ardientes. Mi padre no siente el calor de mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,. Una antigua madre, acurrucada sobre una tumba, solloza su dolor;. Sus viejos cabellos blancos caen en desorden alrededor de sus espaldas,.

Y sin embargo, a pesar de reclamarlo sin descanso, per- manezco atado a mi ciudad,. Me tienes encadenado, por mucho tiempo, rehusas dejarme partir,. Guarda los campos floridos donde zumban las abejas sep- tembrales;. La brigada de densas filas que parte para la guerra seguida de furgones militares en los que se amontonan sus provi- siones;.

Mientras me abandono a mi delirio. Anunciando la venida de cuanto es engendrado;. Que flamee, flamee, flamee con sonidos y voces siempre diversas,. Un canto que vuleve a ras de tierra, se cierna en los aires,. Ven a volar conmigo, entre las nubes y los vientos, a go- zar conmigo en la infinita luz. Ni el inmenso viento que fortifica, ni el viento que fustiga,.

Yo la oigo—ella me habla—. Oigo el jubiloso clamor de millones de hombres. Yo no niego los preciosos resultados de la paz, veo ciuda- des populosas con incalculables riquezas. Vuelo hacia las selvas del Norte, explotados por su madera; luego a las plantaciones del Sur, luego hacia California;. Abarcando simultaneamente todo el Continente, veo las ganancias incalculables, las multitutdes ocupadas, los salarios ganados,.

Veo la identidad formada por treinta y ocho espaciosos y soberbios Estados Y muchos otros en el porvenir ,. Veo fortalezas en las costas portuarias, veo las naves que entran y salen;. Al lado de mi larga bandera azul, al lado de mi bandera estrellada,. Como persiguiendo la paz por todos los mares y los conti- nentes de la tierra. Ahora no somos ninguno de estos espaciosos y soberbios Estados ni cinco ni diez. Sobre el dominio que se extiende a nuestra sombra, sobre los tres o cuatro millones de millas cuadradas, sobre las ca- pitales,.

Sobre los cuarenta millones de almas ahora pasan de cien millones. Y las negras naves que combaten envueltas en ciclones de humareda,. Y el redoble de los tambores, y el paso marcial de los sol- dados,. Y las olas que se estrellan en las playas de mi costa occi- dental, y las que avanzan sobre mi costa oriental,. Y todo lo que se extiende entre ambas costas, y mi Missis- sipi, de eterna corrinete, con sus curvas y sus cascadas,. Sumerge bajo las ondas de todo, y del producto de todo, lo que interroga y lo que canta,.

Ya no hablamos con tiernos labios ni consonidos musi- sicales,. Mis miembros y mis arterias se dilatan; al fin se manifies- ta el motivo de mi canto:. Bandera tan vasta que surges de la noche, yo te canto altanera y resuelta,. Yo me escapo del reducto en que durante tanto, tanto tiempo he esperado, ciego y sordo,. Si es necesario te daremos cada una de estas casas para que las destruyas.

El Poema de Almería y el Carmen Campidoctoris desde su condición fragmentaria

Surgiendo, del seno de la noche, con tu racimo de estr- llas, de estrellas que aumentan sin cesar ,. La que divide el alba, corta el aire, acaricia el sol y mide el cielo. Por grande que sea. El resto, no es nada. No las veo. Tenemos que seguir, queridos, tenemos que sostener el choque de los peligros,. Os veo distintamente, mocetones del Oeste, alargar el paso en la vanguardia,. Desembocamos en un mundo nuevo y mayor, un mundo diverso,.

Cuesta abajo, por los desfiladeros y hacia las cumbres de los arduos montes;. Deslindamos la vasta superficie, removemos la tierra virgen,. De los picos gigantescos, de las grandes sierras, de las al- tiplanices;. De las minas y de los barrancos; venimos de seguir la pista de la caza,. La sangre del Continente se ha mezclado en nuestras venas.

Haced ondular bien alto la delicada soberana, por encima de todos alzad la soberana estrella inclinaos todos ,.

THE LAY OF THE CID

Llevad bien alto la soberana aquilina y guerrera, la sobe- rana austera, impasible, armada,. Aislados o agrupados, avanzando al paso doble en la van- guardia, todos van con nosotros,. Todos los marinos y todos los continentales, todos los amos y todos los esclavos,. Todos los prisioneros en las prisiones, todos los justos y todos los malos,. Todos los alegres, todos los dolorosos, todos los vivos y todos los muertos,.

Recorriendo estas riberas, entre las sombras, mientras nos asedian las apariciones,. Ved, alineados, alrededor los orbes fraternales, los soles y los planetas,. Ni los cojines, ni las bestias de carga, ni la paz estudiosa,. Ni la riqueza segura y enervante, ni las dichas incoloras son para nosotros,. No importa, sean para nosotros la dura pitanza y la fraza- da sobre la tierra,. Entonces os concedo una hora fugitiva para hacer alto y descansar, una hora de olvido,. Los campos del arte y del saber, los placeres, los sentidos.

La cumbre siempre y el derrumbe final para resurgir fa- talmente ,. Siempre la materia que cambia, se desmigaja y se rein- tegra,. Nosotros que parecemos construir riqueza compacta, fuerza y belleza,. Que se inflan, se desploman, acaban realizando su destino largo o breve ,. Las inumerables identidades libres y distintas como la vista,. Pienso en el verdadero Nuevo Mundo, en las Democracias resplandecientes en su totalidad,.

De ella y de ellos, y de lo que concuerda con ellos, saturo mis poemas;. Modulo ligeramente la overtura, repaso en un preludio los motivos del canto. El aislamiento, los frecuentes suspiros que se exhalan en la soledad. La divina faena del esposo, la obra maestra de la pater- nidad,. El cuerpo que se arquea y se agarra en la angustia del goce,. El contacto de costado, la mano que de nuevo extiende las mantas sobre el lecho;.

Ella, que no quiere dejarme partir. Y yo que tampoco deseo irme. No te apenes si muchos de los que te cantan hossannas no te comprenden,. Para todos laboremos el mismo surco, transmitiendo la misma heredad y la misma cosecha,. Nosotros, los humanitarios, los discernidores, el fiel de la balanza de los hombres comunes;.

Nosotros, los que avanzamos en silencio en medio de las disputas y de las afirmaciones, sin rechazar las personas ni las ideas;. Mientras huelgo y paseo contemplando una brizna de hier- ba estival. Los considero un momento a cierta distancia, consciente de lo que son y de lo que significan, sin olvidarlo nunca;. En seguida me brindo como un asilo al bien y al mal, dejo que tomen la palabra todos los azares,.

Mi boca la aspira en vitales sorbos; la adoro locamente como a una amada:. El olor de las hojas verdes y de las hojas secas, el de las negruzcas rocas a lo largo de la costa, el olor del heno alma- cenado en los pajares,. El sonido de mi voz cuando aulla palabras y las arrojo en los remolinos del viento,. Los iguales emergen de la sombra, y se desarrollan com- plementarios,.

Cuando mi acariciante y afectuoso camarada, que ha dor- mido. A mi lado toda la noche, se aleja a pasos furtivos al amanecer,. Examino la multiplicidad de los objetos, no existen dos iguales, y cada cual es bueno. Soy el camarada de las gentes todas, tan inmortales e in- sondables como yo. Entreabro la muselina y le miro un rato, luego silencioso espanto las moscas con la mano.

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El joven y la joven de empurpuradas mejillas se alejan por la espesura del ribazo,. Por la entreabierta puerta de la cocina, lo vi tambalearse y sin fuerzas:. Recuerdo perfectamente el deslumbramiento de sus ojos, y su actitud embarazada,. Digo que la grandeza de la mujer no es menor que la grandeza del hombre,. Lanzo mis gritos a la tierra y al mar semienvueltos por la noche. Igualmente me abandono a ti, adivino lo que quieres decirme,. Tenemos que hacer juntos un paseo; aguarda que me des- vista;. Mar de la sal de la vida y de las tumbas que ninguna pala abre y no obstante, siempre prontas ,.

Que ruges y te abalanzas en las tempestades, mar capri- choso y adorable;. El mal me impulsa, la reforma del mal me impulsa, pero yo permanezco indiferente,. Que se hayan conducido bien en el pasado, o que se con- duzcan bien actualmente, nada tiene de asombroso:. En su honor que traigan y entrelacen ramas de pino, de cedro y de floridas lilas:. Las palabras de mis poemas no evocan las propiedades re- conocidas de las cosas. No se preocupan de los casos neutros y determinados, fa- vorecen a los hombres y a las mujeres potentamente organi- zados.

Yo soy Walt Whitman, un cosmos, un hijo de Manhat- tan 1. No un sentimental, no uno de esos seres que se creen por encima de los hombres y de las mujeres, o apartado de ellos. Voces de interminables generaciones de prisioneros y de esclavos,. De los hijos que unen a los astros del pecho de las madres y de la savia de los padres. Voces vagas como disueltas en invernales neblinas, voces de los escarabajos, del oprobio y del crimen.

Las voces de los sexos y de las concupiscencias, cuyo velo entreabro. Voces indecentes, bramidos primordiales, gritos locos que yo clasifico y transfiguro. Cuando subo la escalinata de mi puerta suelo detenerme para preguntarme si eso es cierto,. Me hacen volar sobre el mar cuyas ondas indolentes rozan mis pies,. Al fin, me siento libertado para sentir el enigma de los enigmas,. Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de las estrellas,. Que la hormiga es tan perfecta como ellas, y un grano de arena, y el huevo del reyezuelo,.

No permanecen despiertos en las tinieblas llorando sus pecados,. No se descorazonan con disputas acerca de sus deberes para con Dios,. Ninguno de ellos vive con respetabilidad , ninguno exhibe su infortunio a la curiosidad del mundo. Al anochecer, subo al trinquete, renuevo la guardia que vela en el nido del cuervo. Pasan ante mis ojos enormes moles de hielo, el paisaje es visible en todas las direcciones,. Nos acercamos a un gran campo de batalla en el cual pronto tendremos que combatir,. O bien, avanzamos por las avenidas de alguna gran ciudad en ruinas,.

Soy un libre enamorado, acampo junto a la hoguera que alegra el vivac del conquistador,. Arrojo del lecho al marido y ocupo su puesto al lado de la esposa. Toda la noche la oprimo ardientemente entre mis muslos y mis labios. El esclavo, perseguido como una presa, que cae en mitad de su fuga, todo tembloroso y sudando sangre,.

Las municiones asesinas que la asatean como agujas las piernas y el cuello,. Respiro humo y fuego, oigo los angustiosos rugidos de mis camaradas,. Estoy extendido en el suelo con mi camisa roja, todos callan a mi alrededor,. Bellas y blancas son las personas que me rodean, con sus cabezas libres del casco,. El grupo arrodillado se desvanece con la luz de las an- torchas. En seguida entregaron sus armas y siguieron a sus vence- dores como prisioneros de guerra. Eran la flor de la raza, la gloria de los montaraces de Texas,.

Desean que los ame, los toque, les hable, y viva con ellos. Su conducta es tan arbitraria como la de los copos de nieve, sus palabras tan sencillas como las hierbas, su caballera, sin peinar, rey de la risa y de la sinceridad,. Su lento andar, sus rasgos ordinarios, sus maneras ordi- narias lo propio que sus emanaciones,.

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Hacia las doce de la noche, bajo los rayos de la luna, se nos rindieron. Nuestra fragata se hunde lentamente, hacemos los pre- parativos por pasar a la que hemos conquistado,. Se oyen las voces de dos o tres oficiales, atentos a su con- signa,. Cordajes rotos, aparejos que se balancean, y el ligero en- trechocar de suaves ondas. Algunas grandes estrellas que brillan en la altura silencio- sas y como enlutadas,.

El rechinamiento de la sierra del cirujano, los dientes de acero que hieuden los tejidos vivos y los huesos:. Todo eso se ve y se oye: todo eso es un combate naval, todo lo irreparable. Cojo entre mis brazos al moribundo, lo incorporo con irre- sistible voluntad. Fuerzas de cuantos me aman y resisten las atracciones de la tumba. Sacerdotes de todos los tiempos, de toda la tierra, yo no os deprecio,. Abarca los cultuos antiguos y los cultos modernos y todos los que fueron entre los antiguos y los modernos.

Me paseo en el teokallis manchado con la sangre de los sacrificios, redoblando un tambor hecho con una piel de ser- piente;. Ha llegado la hora de que me explique. Hasta ahora hemos agotado trillones de inviernos y de veranos,. Infinidades de infinidades he permanecido latente, estre- chamente comprimido, esperando.

Ciclos de edades han columpiado mi cuna, remando, reman- do siempre como gozosos bateleros;. Han preservado en alumbrarme, velando las latencias de mi porvenir. Le muestro, con la diestra, paisajes, continentes, y la ruta abierta para todos.

Y mirar con los ojos u observar una habichuela en su vaina, confunde la ciencia de todos los tiempos,. Mi objeto, por vil o endeble que parezca, que no pueda trocarse en eje de la rueda universal;. Yo que tengo tantas curiosidades, no tengo ninguna acer- ca de El. Veo algo de Dios en cada una de las veinticuatro horas, y actualmente le veo? Veo a Dios en el rostro de los hombres y en el de las mu- jeres, y en los espejos cuando reflejan mi faz,. En las calles y en los campos, por todos lados, encuentro cartas que Dios ha dejado caer.

Miradme a la cara en tanto aspiro la fluida caricia del anochecer. Hago repercutir mis salvajes ladridos por encima de los tejados del mundo. Me alejo como el aire, sacudo mi cabellera blanca hacia el sol poniente. Arrojo mi carne a los remolinos, la dejo aventarse en es- pumosas fibras. Se recuerdan las enormes vigas de las cortijos de otros tiempos,. Los establecimientos de Arkansas, del Colorado, de Otta- wa, de Willamette,.

Y luego la belleza de todos los seres aventureros y audaces,. El carnicero en el matadero, los hombres a bordo de las goletas, el almadiero, el pioner,. El empresario de construcciones trabajando en las ciuda- des o en cualquier lado,. Los martillazos, las actitudes de los obreros, las flexiones de sus miembros;.

Inclinados, de pie, a horcajadas en las vigas, claveteando, agarrados a los postes y a los tirantes,. Sus aposturas, al abatir de arriba abajo sus armas contra las planchas,. Los ladrillos, asentados unos tras otros con una destreza tan segura, y fijados con un golpe de mango de la llana,. Las pilas de materiales, el mortero, las mezclas de cal y arena continuamente batidas por los operarios;.

El breve y seco crujido de acero, entablando al sesgo el pino,. Los rostros iluminados de la multitud que observa, la clari- dad violenta y las sombras espesas. Las siluetas procesionales de los que se han servido de ella en el pasado;. Los artistas primitivos y pacientes, los arquitectos y los ingenieros,. El antiguo guerrero de Europa con su hacha, en los com- bates,.

El arma enhiesta, los hachazos que resuenan sobre el casco que cubre la cabeza del enemigo;. El alarido de muerte, el cuerpo de pronto ablandado que se desploma, el amigo y el enemigo que se precipitan,. Los vasallos insurreccionados que se aprestan al asedio resueltos a conquistar sus libertades,. La fortaleza intimada a rendirse, la puerta asaltada, la truega y el parlamento. Los mercenarios y los partidarios que se precipitan furiosa- mente en el desorden,.

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El pillaje de los tesoros en las casas y en los templos, los gritos de las mujeres abrazadas por los bandidos,. El cortejo pasa, todo eso entretiene y satisface segura- mente,. Ni el lugar donde incesantemente se saluda nuevos foras- teros, ni donde se levan anelas para los que parten,. Todo aguarda o se descalabra hasta que aparece un ser fuerte;.

Un ser fuerte es la prueba de la raza y de las posibilidades del Universo,. Hombre o mujer, cuando aparece, las materialidades se es- tremecen de respetuoso temor,. Las viejas costumbres y las formulas viejas son confron- tadas para renovarlas o abandonarlas. Ha servido a los griegos, de lengua elegante e inteligencia sutil, y antes de los griegos. Ha servido a las hendiduras artificiales, vastas, altas, si- lenciosas, que se ven en las nivosas colinas de Escandinavia,. Ha servido para fabricar los timones de las galeras de pla- cer y los de las galeras de combate,. Ha servido para todas las grandes obras de la tierra y para todas las grandes obras del mar,.

Ha servido en los siglos medioevales y antes de los siglos de la Edad Media. Se yergue enmascarado, vestido de rojo, con sus piernas enormes y fuertes brazos desnudos,. Silla, cuba, esfera, mesa, ventanilla, ala de molino, marco, piso,. Largas, imponentes ringleras de edificios flanqueando las avenidas,.

Vapores y veleros de Manhattan, peregrinos de todos los mares. Formas de todas las cosas para las cuales sirve el hacha, y de los que se sirven de ella y de cuanto les rodea,. Los que talan los bosques y los que arrastran sus despojos hasta Penobscoto Kennebec,. Formas de manufacturas, de arsenales, de fundiciones, de mercados,. Formas de flotillas de chalanas, de remolcadores, de barcos hendiendo canales, lagos y rios,. Los barcos mismos sobre sus cascos, las hileras de anda mios, los obreros trabajando dentro y fuera del casco,. Sus herramientas esparcidas por todos lados, el ancho tala- dro, la barrenilla, la azuela, los pernos, el cordel, la escuadra, el escoplo, el cepillo de carpintero.

La forma que se ha destacado en columnas, en columnas de cama, en las columnas del techo de la desposada,. La forma del piso de la casa familiar donde conviven cor- dialmente los padres y los hijos,. El techo que resguarda la comida gozosamente preparada por la casta esposa, y gustada gozosamente por el esposo casto, con la alegria de haber concluido bien la jornada. La forma del mostrador del bar sobre la que se apoyan el joven alcoholista y el borracho viejo,. La forma de la escalera vergonzosa e irritada al contacto de los pies que se esquivan bajamente,.

Formas de puertas dando paso franco a todas las entradas y las salidas,. Las ordinarieces y las manchas entre las cuales se mueve no la tornan grosera ni sucia,. Cuando pasa conoce los pensamientos, nada le queda oculto,. Los juramentos, las disputas, las canciones entrecortadas de hipos, las palabras injuriosas no la ofenden ni las oye, cuando ella pasa,. Acepta eso como lo aceptan las leyes de la Naturaleza, ella es fuerte,. Formas de la total Democracia y coronamiento de los siglos,. Formas de amigos y de constuctores de hogares alrededor de la tierra,.

Desde las cuales contemplas, con poderosa frente, el mundo. El mundo, cuyos innumerables sitios y asaltos resistieras;. Ahora que avanzas con augustos pasos, sana, suave, fuerte y floreciente,. No es un poema de continental orgullo, ni un himno exta- siado y triunfal,. Una densa sombra se interpuso entre el sol y yo para en- tenebrecerme;.

Escuchad, pues, mi romanza matinal, publico los signos del Poeta:. Voy cantando de sol a sol por las granjas y las ciudades que se encuentran a mi paso. Y me pongo frente a frente del joven, y cojo su diestra en mi siniestra y su siniestra en mi diestra,. Fija el tiempo, los recuerdos, los parientes, los hermanos, las hermanas, el ambiente, los oficios, la politica, de tal guisa que los demas ya no puedan envilecerlas ni dominarlas.

Toda existencia tiene su idioma, todas las cosas tienen su idioma y su lenguaje,. El resuelve todas las lenguas en la suya, y la entrega a los hombres; cualquier hombre puede traducirla y traducirse igualmente;. Y ambos lo comprenden y saben que habla como debe hablar,. Circula entre los miembros de Congreso, y un diputado dice a otro: Ved aparecer a nuestro igual. Los soldados presumen que es un soldado, los marinos creen que ha hecho vida de mar,. Cualquiera que sea la obra, es el que debe realizarla o el que ya la ha hecho,.

El gentilhombre de pura sangre reconoce su sangre per- fecta,. Medito en las indicaciones y en las concordancias del tiempo;. Lo que revela al Poeta, es el grupo de entusiastas canto- res que le rodea,.

ISBN 13: 9788441425279

Las palabras de los cantores son las horas o los minutos de la luz y de la sombra, pero las palabras del creador de poemas son la totalidad de la sombra y de la luz;. El creador de poemas establece la justicia, la realidad, la inmortalidad;. Constituye la gloria y la esencia de las cosas y de las razas. Los cantores son acogidos con agrado, son comprendidos en seguida, aparecen con frecuencia;. Los cantores de los momentos sucesivos de los siglos sue- len poseer nombres ilustres, pero el de cada uno de ellos es un nombre de cantor;.

Entretanto, como en todos los tiempos, las palabras de los verdaderos poemas permanecen inexpresadas,. Nostalgia de sus palabras, languideciente de amor, la be- lleza sigue sus huellas gozosa y apresurada. Forradas de libros, de revistas, de diarios, de cuadros y de objetos de arte,. Los matrimonios, las calles, las manufacturas, las granjas, las casas y las habitaciones amuebladas,. Alimentos para las hambrientos, techo y cama y afecto para los desamparados. Bienhechor prodigioso, que igualas a la tierra en munifi- cencia y en amplitud,.

Se trata de acarrear de muy lejos lo que ya fuera hallado,. De infundir una llama religiosa y vital en la materia turbia y grosera,. De no rechazar ni destruir, sino fundar, aceptar y reha- bilitar;. Pon Se alquila por mudanza en las rocas de tu nevado Parnaso,. Oigo el frou-frou de su falda,. Admiro su andar divino, sus ojos curiosos abarcando la inmensidad de esta escena.

Ya se ha extinguido; sepultada en los tiempos su voz que cantaba sobre la fuente de Castalia. Mudos yacen los carcomidos labios de la Esfinge de Edipo, silenciosas todas aquellas seculares ininteligibles tumbas. Acabaron para siempre las epopeyas de Asia, desaparecie- ron los guerreros de Europa y el canto primitivo de las musas,. Las marejadas guerreras de los cruzados son como fantas- mas de media noche que se desvanecen antes del alba;.

De Palverino y el Orco no quedan sino sus nombres; dor- midas yacen las torres que se reflejaban en las aguas del Usk; Arturo y sus caballeros hnse desvanecido, Merlino, Lance- loto y Galahael, disueltos en el aire como vapor.


  • Translations?
  • First Suite in E-flat, Op. 28a - Clarinet 1.
  • Présentation.
  • Make a Wish.
  • Schwartz. Manual de pediatría clínica (Spanish Edition)?

Con sus reyes soberbios, sus sacerdotes, sus guerreros feu- dales y sus cortejadas castellanas,. Ahora yace en la criptas de las catedrales con sus coro- nas, sus armaduras, sus tocas y sus joyeles;. Y a partir de este instante honraos como amorosas her- manas.